Walt Disney, una de las figuras más destacadas del siglo XX, permanece congelado en un frigorífico aguardando la científica resurrección de los cuerpos. Tratándose de un personaje al que se le atribuyó una fantasía prodigiosa, su esperanza resulta de una puerilidad desconcertante, irrisoria. ¿ No comprendió los horrores de renacer en otro mundo, un mundo nuevo que por muy distinto que fuera no dejaría de ser al fin y al cabo mundo ? Da igual. En todo caso, como no yace en una tumba, es de suponer que tampoco lo cubrirá ningún epitafio. Yo propongo el tuyo...
Walt Disney, una de las figuras más destacadas del siglo XX, permanece congelado en un frigorífico aguardando la científica resurrección de los cuerpos. Tratándose de un personaje al que se le atribuyó una fantasía prodigiosa, su esperanza resulta de una puerilidad desconcertante, irrisoria. ¿ No comprendió los horrores de renacer en otro mundo, un mundo nuevo que por muy distinto que fuera no dejaría de ser al fin y al cabo mundo ?
ResponderEliminarDa igual. En todo caso, como no yace en una tumba, es de suponer que tampoco lo cubrirá ningún epitafio. Yo propongo el tuyo...
Un abrazo fuerte.
Sí, él mismo se convirtió en quimera.
Eliminar¿Por qué seduce tanto al ser humano la idea de la inmortalidad? Un día de estos lo voy a pensar...
Un abrazo fuerte.
A las quimeras su propio fuego las aniquila...
ResponderEliminarA veces la quimera al consumirse quema a quien la creó.
ResponderEliminarO lo congela...
Sonrisa grande